sábado, 29 de marzo de 2014

Rinitis como factor de riesgo para el estado de ánimo depresivo en pre adolescentes: un nuevo enfoque para esta relación.

Los síntomas alérgicos respiratorios impactan en la vida social y las actividades escolares, influenciando el estados de ánimo del paciente. Se evaluaron las relaciones entre las enfermedades respiratorias alérgicas y el estado de depresión/ansiedad en una gran muestra de estudiantes italianos de educación media, usando el parcial dirigido gráfico acíclico (P-DAG).
Se estudiaron 1283 individuos entre 10 a 13 años. Se les aplico Un cuestionario sobre la salud respiratoria, que incluyo preguntas pertinentes al estatus socioeconómico y una prueba para la depresión y ansiedad. A todos los sujetos se les realizó espirometría y pruebas de sensibilidad alérgicas en piel.
Se encontró un papel causal de la rinitis en la depresión: la probabilidad de estar deprimido aumentó 11,2 a 17,7%, cuando la rinitis estaba presente. Por otra parte, un efecto directo de estatus socioeconómico bajo en estado de ánimo depresivo fue observado (p <0,0001), así como la correlación entre la ansiedad y la depresión (p <0,0001). El sexo no es un factor causal directo para el estado de ánimo depresivo, pero su relación fue mediado a través del estado de ánimo ansioso. La ansiedad parece tener una mayor asociación con la depresión que el sexo. La sensibilización alérgica se relacionó significativamente con asma y rinitis (p <0,0001, respectivamente). El asma y la rinitis también estaban directamente asociadas (p <0,0001). Por el contrario, el asma no estaba directamente relacionado con el estado de ánimo depresivo, pero su relación fue mediado a través de la rinitis. El indice de masa corporal (IMC) y la función pulmonar (IPF) no se asociaron con el resto de variables.
Se concluyo que el uso de este nuevo enfoque para el análisis de las relaciones dinámicas permitió encontrar un papel causal de la rinitis en estado depresivo. Por otra parte, la condición de ansiedad y estado socioeconómico bajo contribuyeron para inducir el estado de ánimo depresivo.
Palma Audino y col. Pediatr Allergy Immunol 2014: 00.

martes, 26 de noviembre de 2013

Mastitis Infecciosa














Casos Clínicos. Mastitis Infecciosa

Caso #1
Paciente femenina, 28 años de edad, acude a facultativo por dolor y enrojecimiento en la parte inferior de la mama derecha. Refiriendo Enfermedad Actual de 2 meses de evolución, caracterizada por aumento de volumen de la mama derecha, con enrojecimiento e intenso dolor superficial y profundo.
Como antecedente personal refiere 1 Gesta, 1 Para, Galactorres post ablactación desde hace 5 años.
Ecosonograma inicial revela absceso mamario, por lo cual inicia antibioticoterápia con Amoxacilina/Clavulanico por 10 días, luego de lo cual es sometida a drenaje por punción, con resultado de cultivo negativo y biopsia que es reportada como negativa para células neoplásicas. Posterior a lo cual fué sometida a limpieza quirúrgica, en vista de recidivas de las lesiones, con cambio de antibiótico a quinolona, a pesar de lo cual evoluciona torpidamente, presentando y persistiendo desde entonces drenaje de secreción purulenta por lesiones fistulosas. Acude a especialista cirujano mastólogo quien encuentra y describe "induración de carácter inflamatorio de la mitad inferior de la mama derecha, con 4 trayectos fistulosos". Hallazgos ecosonográficos:
Múltiples lesiones fistulosas que ocupan la mitad inferior de la mama derecha, desde el radial 3 hasta el radial 10, algunas con salida a la piel otros con abscesos dentro de esa zona mamaria (Fig.1,2,3,4)
BIRADS III ecosonografico.
Diagnóstico: Absceso crónico de mama derecha, resistente a tratamiento convencional.
Al ser evaluada en mi consulta presenta cicatriz quirúrgica horizontal infraareolar amplia. Múltiples lesiones fistulosas, con drenaje espontáneo de secreción purulenta. Lesión tipo úlcera de bordes irregulares, fondo húmedo, eritematoso, de aproximadamente 10x20 mm de diámetro (Fig.5), se tomó muestra de la secreción supurada de las lesiones y se le realizó  un primer cultivo que resulto negativo para crecimiento bacteriano. 3 semanas después, sin antibiótico, persisten las lesiones, y se le toma una 2a muestra, reportando el cultivo crecimiento de Staphylococcus aureus hemolitico. Es sometida a tratamiento inmunoterapéutico con AUTOVACUNA, luego de lo cual se logra la erradiciación bacteriana con mejoría clínica de la paciente (Fig.6). Reevaluada por cirujano mastólogo y es dada de alta medica por curación, con seguimiento médico cada 6 meses.




Fig.1



Fig.2

Fig.3
Fig.4
Fig.5



Fig.6




Caso #2
Paciente femenina, 31 años de edad, con enfermedad actual que inició en octubre 2012, caracterizada por proceso inflamatorio en mama izquierda, tratada con ciclos varios de antibióticos, logrando mejoría parcial.m En enero 2013, se intensifica el proceso inflamatorio, por lo cual acude a especialista mastólogo, quien luego de evaluación y despistaje de neoplasia, la refiere a mi consulta. Como antecedente personal pertinente, refiere ingesta de anticonceptivos orales durante los 5 años previos. Al examen físico se identifica lesión tumoral palpable en mama izquierda, definida, con signos inflamatorios en cuadrante inferointerno de 30x20 mm. Resto dentro de los limites normales. Se le practica estudio ecográfico mamario (Fig. 1, 2, 3 y 4) en el cual se identifica en mama izquierda ducto con mas de 3 mm de diámetro con ecos en su interior, ubicados en el radial 7/8 periareolar, plano medio, ecos heterogeneos en su interior, doppler positivo, con una colección. Resto del parénquima mamario con engrosamientos su diámetro, prominencia ductal y formación de pequeños quistes bilateral. En ambas regiones axilares se identifican adenopatías inflamatorias de aspecto crónico benigno. Concluyendo en: Ectasia Ductal Compleja Retroareolar izquierda R 7/8. Adenopatías Inflamatorias de apariencia benigna. Condición Fibroquística Leve Bilateral. BIRADS III Ecosonográfico - Lesión Probablemente Benigna. Se le realiza toma de muestra por punción, cuyo estudio citológico reporta hallazgos compatibles con inflamación crónica granulomatosa con signos de abscedación. Así mismo, se tomo muestra para biopsia la cual concluye en hallazgos compatibles con inflamación crónica granulomatosa tipo cuerpo extraño con signos de abscedación. En vista del fracaso terapéutico con el tratamiento antibiótico y los hallazgos paraclínicos anteriores, se toma muestra de la lesión (Fig. 5), por punción mamaria ecodirigida, obteniéndose aproximadamente 12 cc de líquido espeso de aspecto purulento, se le realiza cultivo, aislándose Staphylococcus aurerus, y se elabora la AUTOVACUNA. Cumple el plan de aplicación de la misma, luego de 3 meses de finalización, es evaluada nuevamente en consulta y dada de alta médica, por total curación (Fig. 6) Es devuelta al especialista mastólogo, con quien queda baja vigilancia.

Fig.1

Fig.2
Fig.3


Fig.4
Fig.5


Fig.6

martes, 18 de enero de 2011

LA ANTIGUA LUCHA CONTRA LOS DETRACTORES DE LAS VACUNAS

Gregory A. Poland, M.D., and Robert M. Jacobson, M.D.
N Engl J Med 2011; 364:97-99 January 13, 2001

Desde el primer momento de la introducción de la vacunación, ha habido opositores. En el siglo IXX, la inoculación rutinaria con viruela vacuna para proteger a las personas contra la viruela, fue obstaculizada por un movimiento detractor a la vacunación, a pesar de la clara evidencia de su beneficio. Esto trajo como resultado nuevos brotes y muertes innecesarias. En 1910, Sir William Osler expreso públicamente su frustración con la irracionalidad de los detractores de la vacunación, ofreció tomar a 10 personas vacunadas y otras 10 no vacunadas, incluyéndose a si mismo para exponerse a la epidemia de viruela de entonces, inevitablemente, sucumbió a la enfermedad (véase la sección de Notas de la Medicina edición del 22 de diciembre 1910, del NEJM). Un siglo más tarde, la viruela ha sido erradicada mediante la vacunación, pero todavía estamos lidiando con los detractores de esta técnica.

Desde el siglo XVIII, cada vez que se ha introducido una nueva vacuna, existe miedo y desconfianza. La corriente ideológica antivacunación mermó en importancia entre los años 1940 y principios de 1980 debido a tres tendencias: el auge científico en relación a la investigación y fabricación de las vacunas, la conciencia pública en relación a los brotes generalizados de enfermedades infecciosas (sarampión, parotiditis, rubéola, tosferina, poliomielitis, y otras) y el deseo de proteger a los niños de estas enfermedades de alta prevalencia, asociado a un incremento en la natalidad, acompañado por el aumento de los niveles de educación y disminución de la pobreza. Estos sucesos llevaron a la aceptación pública y uso de las vacunas, lo que resultó en una disminución significativa en los brotes de enfermedades y muertes. Sin embargo esta edad de oro fue relativamente de corta duración. Con menos brotes evidentes de enfermedades infecciosas que comprometan la salud publica, el desarrollo de nuevas vacunas y la inclusión en los esquemas de inmunización, y los medios de comunicación que han permitido la difusión de reclamos anecdóticos y sin base científica de efectos adversos de las vacunas, permitieron el resurgir del pensamiento de los detractores de la vacunación durante la década de los años 70. 1

Poco a cambiado desde entonces, aunque ahora los medios de comunicación de elección de los detractores de las vacunas son la televisión y el Internet, que se utilizan para influir en la opinión pública y distraer la atención de la evidencia científica. Un programa de televisión en 1982 sobre la vacuna contra la viruela, tos ferina y tétanos (DPT) titulado “DPT: Vacuna Ruleta” llevó a un debate nacional sobre el uso de la vacuna, se centró en una letanía de alegaciones no probadas contra ella. Muchos países abandonaron sus programas de vacunación universal contra la DPT por las protestas públicas a pesar de un período en el que las tos ferina había sido bien controlada a través de la vacunación.2 La sociedad se había vuelto complacientes sobre los riesgos de la enfermedad y se centró en los eventos adversos supuestamente relacionados con la vacunación. En los países donde se redujo la vacunación rutinaria contra la tos ferina en los años 1970 y 1980, sufrieron luego 10 a 100 veces la incidencia de tos ferina en relación a los que mantuvieron altas  tasas de inmunización, últimamente los países que habían eliminado sus programas de vacunación contra la tos ferina la han reiniciado.2 En los Estados Unidos los fabricantes de vacunas, han enfrentado una avalancha de demandas, que llevaron a la mayoría de ellos a abandonar la producción. Estas pérdidas han impulsado el desarrollo de nuevos programas, tales como el Programa de Compensación4 de Daños por Vacunas (VICP), en un intento de mantener a los fabricantes en el mercado de los EE.UU.

La publicación en 1998 de un artículo de Wakefield et al3, creo una controversia mundial sobre el uso de la vacuna contra el sarampión, la parotiditis  y la rubeola (MMR), alegando que desempeñaron un papel causal de autismo. Esta afirmación llevó a un menor uso de la vacuna MMR en el Reino Unido, Irlanda, Estados Unidos y otros países. En Irlanda, en particular, hubo brotes de sarampión, en la que hubo más de 300 casos, 100 hospitalizaciones y 3 muertes.

En la actualidad el círculo que comprende a los detractores de la vacunación se reduce simplemente a un rango de personas que va desde ignorantes de los conocimientos científicos (o “analfabetas” – incapaz de entender e incorporar los conceptos de riesgo y probabilidad en el  terreno de la toma de decisión científica) a elementos radicales marginales que usan mentiras deliberadamente, la intimidación, falsifican datos, y hasta amenazas con violencia como esfuerzos para impedir el uso de vacunas y para silenciar las críticas contra ellos. Los detractores de las vacunaciones promueven  la desconfianza hacia los gobiernos y fabricantes, el pensamiento conspirativo, la negación, baja complejidad cognitiva en los patrones de pensamiento, razonamiento equivocado, y el hábito de sustituir anécdotas emocionales por información científica.5 Sus esfuerzos han tenido efectos perturbadores y costosos, que incluyen daño a personas y de la salud de la comunidad al favorecer la aparición de nuevos brotes de enfermedades previamente controladas, la retirada de las compañías fabricantes de vacunas del mercado, poniendo en peligro la seguridad nacional (en el caso de las vacunas contra el ántrax y la viruela), así como la pérdida de la productividad.2

La pandemia de influenza H1N1 de 2009 y 2010 revela un gran temor hacia la vacunación pública, alimentada por los detractores de la vacunación. En los Estados Unidos, 70 millones de dosis de esta vacuna se perdieron, aunque no hubo evidencia de efectos dañinos por la vacuna. Mientras tanto, a pesar de que más de una docena de estudios han demostrado la ausencia de efectos negativos causados por la vacuna triple viral, Wakefield y sus colaboradores continúan con la campaña para mantener alejado al público de las campañas de vacunación. Como resultado, una generación de padres y sus hijos han crecido con miedo hacia las vacunas, mientras que los brotes resultante de sarampión y parotiditis ha dañado y destruido vidas de niños y jóvenes. El resurgimiento de otras enfermedades previamente controladas ha dado lugar a nuevas hospitalizaciones, pérdida de días de escuelas y de trabajo, complicaciones médicas, trastornos sociales, y hasta muertes. En la actualidad se están desarrollando en California los peores brotes de tos ferina de los últimos 50 años, habiéndose registrado ya 10 muertes entre recién nacidos y niños pequeños.

De cara hacia un legado, ¿qué podemos hacer para acelerar la finalización de las campañas de los detractores de la vacunación? En primer lugar, hay que continuar financiado y publicando trabajos de investigación de alta calidad sobre la seguridad de las vacunas. En segundo lugar, debemos mantener, si no mejorar, los programas de control, tales como el Vaccine Adverse Events Reporting System (VAERS) y el Clinical Immunization Safety Assessment Network, para garantizar la detección de eventos adversos reales pero poco frecuentes que pudieran estar relacionados con la vacunación, y deberíamos ampliar el VAERS para asegurar la indemnización a cualquier persona, independientemente de su edad, que halla sufrido alguna afectación comprobada por la colocación de una vacuna. En tercer lugar, debemos enseñarles a los profesionales de la salud, a los padres y pacientes como hacerle frente a las calumnias, falsedades e injurias de los detractores de la vacunación.

En cuarto lugar, debemos mejorar la educación y la persuasión pública. Pacientes y padres deben sopesar los riesgos beneficios. Este proceso debe comenzar con el aumento de la educación científica en todos los niveles. Además, las asociaciones científicas públicas y privadas, así como, los médicos podrían desarrollar mecanismos para divulgar información veraz sobre las vacunas a disposición del público y en diferentes idiomas, en diversos niveles de lectura, y a través de diversos medios de comunicación. Tenemos que contrarrestar la desinformación que se transmite y considerar el uso de recursos legales e algunos casos.

Las enfermedades que ahora tratamos de prevenir con las vacunas presentan un menor riesgo para los detractores de la vacunación, en relación al que representó la viruela a principio de los años 1900. Desafortunadamente, esto significa que pueden seguir difundiendo conceptos falsos sin correr mayores riesgos personales, mientras que ponen en peligro a niños, ancianos y a los más débiles. No proponemos un desafío como Osler para demostrar nuestro punto de vista, para ello nos referimos a la historia de la ciencia y a visiones contrastantes del mundo: por un lado, una larga historia de triunfos impresionantes, como la erradicación de la viruela y el control de muchas de las enfermedades epidémicas que habían mutilado anteriormente y matado a millones de personas, por el contrario, ninguno de los alegatos de los detractores de las vacunas en relación a supuestas lesiones generalizadas producidas por estas, han resistido las pruebas del tiempo y la ciencia. Creemos que los detractores de las vacunas han hecho un daño significativo en la salud pública. En última instancia, la sociedad debe reconocer que la ciencia no es una democracia en la que el lado con el mayor número de votos o con las voces más fuertes puede decidir lo que es correcto.

Referencias

1.    Wolfe RM, Sharp LK. Anti-vaccinationists past and present. BMJ 2002;325:430-432
2.    Gangarosa EJ, Galazka AM, Wolfe CR, et al. Impact of anti-vaccine movements on pertussis control: the untold story. Lancet 1998;351:356-361
3.    Wakefield AJ, Murch SH, Anthony A, et al. Ileal-lymphoid-nodular hyperplasia, non-specific colitis, and pervasive developmental disorder in children. Lancet 1998;351:637-41. [Retraction, Lancet 2010;375:445.]
4.    McBrien J, Murphy J, Gill D, Cronin M, O'Donovan C, Cafferkey MT. Measles outbreak in Dublin, 2000. Pediatr Infect Dis J 2003;22:580-584
5.    Jacobson RM, Targonski PV, Poland GA. A taxonomy of reasoning flaws in the anti-vaccine movement. Vaccine 2007;25:3146-3152

Fuentes de información

From the Mayo Clinic Vaccine Research Group (G.A.P., R.M.J.), the Department of Medicine (G.A.P.), and the Department of Pediatric and Adolescent Medicine (G.A.P., R.M.J.), Mayo Clinic, Rochester, MN.
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Por nuestra parte, el uso de la técnica y el empleo de la metodología para la elaboración de nuestras AUTOVACUNAS y su utilización en el tratamiento de Infecciones Crónica y/o Recurrentes a nivel de vía aérea superior, piel, hueso, tracto urinario, oídos y otros sistemas en estudio, han demostrado similares resultados satisfactorios. Por lo que el empleo de la inoculación como protocolo de tratamiento es una alternativa comprobada y eficaz para el tratamiento de aquellas afecciones que no responden al tratamiento convencional, bien antibioticoterapia o métodos quirúrgicos.

miércoles, 12 de enero de 2011

RESISTENCIA A LOS ANTIBIOTICOS: UN MANDATO PARA EL CAMBIO

Existe la necesidad urgente que mejoremos el uso de los antibióticos, la cual esta fundamentada en cuatro verdades. La primera es que los antibióticos no están siendo usados adecuadamente. La segunda es que el mal uso de los antibióticos afecta negativamente cada vez más a los pacientes y a la sociedad en general. En  tercer lugar, el mejorar el uso de los antibióticos mejoraría los resultados en los pacientes y le ahorraría dinero. Y, por último, mejorar el uso de los antibióticos es un verdadero imperativo de salud pública.
El hecho de que los antibióticos están siendo mal empleados no es nada nuevo. Hay innumerables estudios tanto en pacientes hospitalizados como en pacientes manejados ambulatoriamente, que demuestran la prescripción de antibióticos de forma subóptima o inadecuada. En los centros de atención ambulatoria, aproximadamente la mitad - 50% - de todos los antibióticos prescritos son innecesarios o inapropiados. Lo sorprendente de esto no es sólo la cifra del 50%, sino el hecho de que este resultado es casi idéntico a lo que encontramos con el uso de antibióticos en pacientes hospitalizados.
La inadecuada utilización de los antibióticos en nuestras instituciones de salud tanto públicas como privadas, son porque se utilizan cuando no son necesarios, se continúa su uso cuando ya no se necesitan, se utilizan dosis incorrectas, se emplean agentes de amplio espectro contra infecciones por bacterias que son muy sensibles a antibióticos comunes, se hace una selección incorrecta de antibiótico para tratar una infección en particular, o se usan combinaciones de estos en forma inadecuada.
Es importante tener en cuenta que el uso inadecuado de los antibióticos tiene efecto adverso diverso no solo en los pacientes, sino también en la sociedad. Por ejemplo, la infección por Clostridium difficile. En los EEUU hay una creciente epidemia de infecciones debido al C. difficile, infecciones que pueden conducir a resultados muy graves. El factor de riesgo mas importante para el desarrollo de la enfermedad asociada al C. difficile es la exposición a los antibióticos. [1]
También es importante señalar que el uso inadecuado de los antibióticos conduce a la aparición de resistencia bacteriana a los mismos, lo cual no distingue entre estratos sociales, religiosos ni raciales.
Resultados de estudios en ambiente de atención ambulatoria, han demostrado que la exposición a un antibiótico puede aumentar el riesgo de cada paciente de contraer una infección resistente a estos fármacos hasta cuatro veces.
Por otro lado, estudios similares hechos en centros hospitalarios demuestran un incremento de hasta 15 veces el riesgo de desarrollar infecciones por Enterobactericeae resistentes a los carbapenem en pacientes que habían recibido carbapenémicos, lo que demuestra que el uso indiscriminado o con poco criterio de los antibióticos en realidad conducen al incremente de resistencia bacteriana en pacientes individuales. Esto es tan importante, no solo porque aumenta la resistencia, sino que también los efectos adversos, incluyendo la mortalidad.
Estos estudios han demostrado como ante la presencia de una infección a germen resistente a los carbapenémicos, se incrementa la posibilidad de morir por esta causa en 4,5 veces.
Así mismo, el mal uso de los antibióticos afecta negativamente a cada paciente, manifestado como efectos adversos. Esto es apoyado por un estudio realizado durante el 2008 en los EEUU, donde se cuantificaron alrededor de 142.000 visitas a las Emergencias de los centros de salud, debido a eventos adversos a los antibióticos. [2] 
A pesar de que en 2005 la OMS decreta la Resistencia Bacteriana a los Antibióticos como Problema de Salud Pública, ahora mas que nunca debemos retomar las banderas para trabajar en mejorar el uso de ellos.
Entonces existe la necesidad de mejorar el uso de antibióticos no sólo para ayudar a los pacientes hoy en día, sino también para ayudar a los pacientes en un mañana próximo, preservando la eficacia de los antibióticos existente y de los nuevos cuando los consigamos.
  Estadísticas norteamericanas señalan que la mitad de los antibióticos prescritos en ese país, se hace en pacientes de manejo ambulatorio, sobre todo en pacientes con Infecciones de Vía Aérea Superior. [1] Más del 50% de las prescripciones en el ámbito ambulatorio son para Infecciones de Vía Aérea Superior, tales como sinusitis, faringitis, bronquitis y resfriados no específicos.
Otra tendencia evidenciada es la disminución del número de recetas por episodio de Infecciones de Vía Aérea Superior. Así como, un creciente abandono del uso de antibióticos de bajo espectro, por la utilización de antibióticos de amplio espectro, macrólidos de segunda generación, cefalosporinas de segunda, tercera y cuarta generación, e incluso de fluoroquinolonas.
En los EEUU, se prescribe antibiótico en un 70% de las visitas por Infecciones  aguda de la Vía Aérea Superior.
Existe una gran variedad de motivos, por el cual los médicos pudieran estar sobreprescribiendo antibióticos en estas patologías. Dentro de estas razones encontramos, que cada vez mas el paciente exige una razón del porque no se le indica algún antibiótico para su proceso agudo. Generalmente ocurre, porque tanto el paciente como muchas veces el médico tienen la idea errónea, que cuando la secreción nasal cambia de aspecto y se torna verde en el contexto de un resfriado común, esto implica una infección secundaria, lo cual hace necesario la prescripción de antibiótico. En realidad, en la mayoría de los casos esto no es cierto, y no es necesaria la antibioticoterapia. Por otro lado los pacientes demandan el uso de algún antibiótico, con la falsa idea de que esto le ayudará a acortar la evolución de la enfermedad y podrán reintegrarse mas rápido al trabajo.
Desde otra óptica lo puede ver el médico, al considerar que pudiera defraudar a su paciente al no indicarle un antibiótico, y disminuir el puntaje de satisfacción del paciente en relación a la atención prestada, o lo puede perder de su consulta por esta causa. Sin embargo, si el médico se tomara el tiempo necesario para explicarle al paciente, el porque no es necesario el empleo de un antibiótico en todos los casos, estos mantendrían la confianza del mismo y seguirían en su consulta. También se presentan otros pacientes donde el diagnóstico no está claro, y se requeriría mayor tiempo y estudio para el correcto diagnóstico.
El ambiente hospitalario tiene su particularidad, pues a el no ingresa un paciente exigiendo que le coloquen tal o cual antibiótico, en este el problema es con los prescriptores de antibióticos, quienes los emplean muchas veces con un criterio errado o sin el inclusive. En este caso, existe la experiencia de muchos años, en centros hospitalarios, donde se ha constituido una comisión multidisciplinaria para el correcto manejo de los antibióticos, sin embargo las exigencia iniciales para conformar este equipo, lo han hecho poco viable, pues no en todos los centros se cuenta con especialistas para ello, una estrategia sería el contratar por horas a algún especialista o involucrar a las personas miembros de dicho centro que muestren interés por el tema y darle un entrenamiento pertinente.
En fin, la resistencia a los antimicrobianos es un problema creciente a nivel mundial. Por primera vez desde 1940, estamos en peligro real de volver a la era preantibiótica. Me preocupa, que nos estamos acercando a un momento en que nuestros hijos, no cuenten con los antibióticos cuando los necesiten, porque la batería de antibióticos actualmente es escasa. Tenemos que hacer todo lo posible para preservar nuestro arsenal terapéutico actual. Por tanto, ofrecemos una alternativa de comprobada efectividad y eficacia en el tratamiento de aquellas afecciones infecciosas donde los antibióticos han dejado de hacer efecto y la calidad de vida del paciente se ha deteriorado a lo largo de los años, con el padecimiento de Infecciones Recurrente o a gérmenes resistentes, a través del Programa Inmunoterapéutico con AUTOVACUNAS.
Referencias:
1.      Chang HT, Krezolek D, Johnson S, et al. Onset of symptoms and time to diagnosis of Clostridium difficile-associated disease following discharge from an acute care hospital. Infect Control Hosp Epidemiol. 2007;28:926-931.
2.      Shehab N, Patel PR, Srinivasan A, Budnitz DS. Emergency department visits for antibiotic-associated adverse events. Clin Infect Dis. 2008;47:735-743.

miércoles, 22 de diciembre de 2010

SINDROME SINOBRONQUIAL

Se trata de un cuadro clínico caracterizado por un grupo de síntomas que mezcla varias patologías, involucrando tanto la vía respiratoria superior como la inferior.
Su inicio puede ser una afección tipo rinitis, que se complica con sinusitis y desencadena una crisis de asma bronquial, o simplemente una rinitis como preámbulo a la crisis asmática o bien puede ser su inicio una reagudización de la sinusitis.
Entonces el cuadro clínico inicial dependerá de la afección primaria. Así pues, si comienza con una rinitis, entendiendo esta como la inflamación del tejido que recubre la mucosa nasal, la cual podrá ser de origen alérgico o infeccioso, se caracterizará por la presencia de estornudos, prurito o piquiña nasal, del paladar, faringe y ojos, obstrucción y secreción nasal, en ocasiones  también anosmia o pérdida del olfato, pudiendo presentar también cefalea y tos, jadeo, irritabilidad, depresión, hiporexia e insomnio.  Es así como este cuadro clínico puede prolongarse con tos seca, disnea y aparición de sibilantes, característicos de una hiperactividad bronquial que desemboca en crisis de asma.
En ocasiones, cuadros repetidos de rinitis predisponen y evolucionan a sinusitis, aguda en un principio pero cuando persiste por más de 3 meses se cronifica.
La sinusitis no es más que la inflamación de la mucosa de los senos de la cara, con mayor frecuencia los paranasales, aunque también compromete los senos maxilares, etmoidales, esfenoidales y frontales.  Puede ser aguda y si se prolonga por más de 3 meses se cronifica.  El cuadro clínico se caracteriza por halitosis o mal aliento, anosmia o pérdida del olfato, congestión y rinorrea, disfagia o molestia para tragar y goteo retronasal, tos que empeora por la noche, fatiga y malestar general, dolor de cabeza, tipo presión, dolor retroocular, dolor de muela o sensibilidad facial,  y al igual que en la rinitis, puede evolucionar a un estado de hiperreactividad bronquial, asma y hasta infección respiratoria de las vías aéreas bajas, tipo bronquitis.
La bronquitis es la inflamación de las vías aéreas hacia los pulmones, cuyo origen puede ser compromisos infecciosos en nariz, senos de la cara y/o garganta, de etiología viral, bacteriana o micótica.  Se caracteriza por molestia en el pecho, tos que produce moco, que puede ser amarillo-verdoso como signo de infección bacteriana, cansancio, fiebre, disnea, sibilantes, desencadenando un cuadro de asma.
El asma es una enfermedad crónica del árbol bronquial, que se caracteriza por una hiperreactividad de las vías aéreas, es decir, un incremento en la respuesta broncoconstrictora del árbol bronquial.  Los síntomas más característicos del asma bronquial son la disnea o dificultad respiratoria, de intensidad y duración variable y con la asociación de espasmos bronquiales, habitualmente acompañados de tos, secreciones mucosas y respiración sibilantes, en algunos pacientes los síntomas persisten en un nivel bajo de intensidad, mientras que en otros, pueden ser severos y durar hasta semanas.  En condiciones de severidad, las funciones ventiladoras pulmonares pueden verse afectadas y causar hasta la muerte.
El tratamiento va dirigido al manejo de los síntomas, como analgésicos para el dolor, antipiréticos para la fiebre, mucolíticos-espectorantes para la tos, antialérgicos, descongestionantes nasales, broncodilatadores, antibioticoterapia, esteroides y en ocasiones hasta la cirugía en los casos de sinusitis esta última con un importante porcentaje de fracaso al reaparecer el cuadro infeccioso en los senos de la cara, bien por recolonización y/o por resistencia bacteriana a los antibióticos comúnmente usados.
En la actualidad, se plantea una nueva alternativa terapéutica con el empleo del Programa Inmunoterapéutico en patologías infecciosas con la utilización de las AUTOVACUNAS, con las que se consiguen estimular al Sistema Inmunológico del individuo enfermero, para que genera una Respuesta Inmune específica contra el germen bacteriano infectante resistente a los antibióticos, consiguiéndose de esta manera mejorar el cuadro clínico infeccioso de las vías aéreas superiores y eliminando de esta forma uno de los factores principales involucrados en el desarrollo del Síndrome Sinobronquial.